Pinturas sobre tela
La primera vez que visité el centro de Tizimín había fiesta en la plaza y la iglesia estaba decorada con banderitas de colores. Esta es la forma en que encontré para representar lo encantador de esa escena.

En uno de mis domicilios en el centro de Mérida, había una calle oscura y llena de gatos. Alguna vez quise sacar una foto y como la resolución de la cámara era muy mala, solamente salieron los ojos iluminados de los gatos. La frustración al obtener una foto con mala resolución me llevó a convertirla en una pintura de colores brillantes.

Pueblo X-Kanchakán, en el municipio Tecoh.

Encantada con el centro de Mérida y sus coloridas fachadas antiguas, decidí hacer una pintura en donde cupieran las más posibles. La única fachada no-tradicional era la entrada de mi casa. Una de las casas donde viví por algún tiempo.

La catedral ha sido un tema recurrente en mis pinturas e ilustraciones. En una ocasión quise imaginar cómo se vería esta catedral habitada por un mundo marino y este fue el resultado. Esta pintura no la pude vender pronto y en un momento de desesperación realicé una segunda pintura encima de ella. Aun no recuerdo cual es la imagen que quedó encima, solamente sé que la vendí y el actual dueño no sabe que debajo de su pintura, se encuentra la catedral de Mérida en un mundo marino.

He recorrido los mercados grandes del centro de la ciudad con la intención de encontrar imágenes para seguir pintando. Entre mis tesoros se encuentran rostros de personajes con enigmáticos tonos claros en sus ojos, que yo convertí en hadas tejedoras de cabello.

Los Aluxes son criaturas míticas que viven en Yucatán y cuidan la milpa, la casa, la tierra en compañía de un perro.

Ese día en particular el agua que inundaba las calles del centro histórico era cristalina y tibia. Hubiera querido ser niña otra vez para jugar con barquitos de papel en el agua estancada entre las banquetas, o para sumergirme y encontrar criaturas marinas. Las nubes también eran espectaculares.

Dediqué mi primera Navidad en Mérida a contemplar las luces y los adornos en el centro histórico. La escasa iluminación de la plaza le da un toque nostálgico a la plaza central, decorada al centro con enormes figuras de la representación del nacimiento de Cristo, todo rodeado de visitantes en un ambiente familiar.

Las flores amarillas del árbol coloquialmente conocido con ese nombre brotan espléndidamente en el mes de Mayo, el mes más caluroso del año. En las horas pico es un tormento salir a la calle, así que para contemplar esta belleza durante el día, hay que pensarlo dos veces.
